#077 📝 Aprendizajes 8ª temporada de kaizen
Amoris Laetitia, grabación del último encuentro de la temporada, deberes veraniegos y las cañas de verano de Universo 42
Cada verano me pasa lo mismo y aún así no deja de sorprenderme. Vacío lo poco que queda en mis neuronas en el último capítulo de la temporada y, cuando miro hacia atrás para hacer balance, los puntos empiezan a unirse. Y me doy cuenta de que, sin haberlo notado del todo, hay algunos hilos que me han acompañado todos estos meses y todos estos capítulos. Seguramente nos pase a todos. Supongo que es el rastro que deja nuestra curiosidad cuando se empapa del espíritu del tiempo que nos toca vivir. Porque si hay una pregunta (y alguna respuesta, espero) que hayan tejido esos hilos esta temporada ha sido la de cómo vivir una buena vida. O, mejor dicho, cómo vivir una buena vida humana, en tiempos cada vez más post-humanos.
Quizás porque los límites de lo humano se están desdibujando, empezamos la temporada tratando de entender dónde comienza y dónde termina nuestro yo. Porque creemos ser individuos con fronteras claras con el mundo y las personas que nos rodean; cuando en realidad somos, más bien, nodos difusos de una red de redes infinitamente compleja. Todo (y todos) dependemos de todo en un equilibrio que apenas llegamos a intuir. Pero esa débil intuición tiene un valor incalculable: el de recordarnos que deberíamos dejar de mirarnos tanto el ombligo.
Lo cual nos es francamente difícil. Entre otras cosas porque parte de nuestra naturaleza es la de representar constantemente un papel en el teatro de la vida. Somos protagonistas de las únicas historias que realmente nos importan, hasta el punto de que nos cuesta comprender que lo mismo les sucede a los demás. Sólo somos personajes secundarios para nuestros personajes secundarios. Y así acabamos sumergidos constantemente en juegos de poder. O, peor, en la tiranía y la manipulación de quienes pretenden imponernos su propia historia. En eso, nuestro tiempo no se distingue de cualquier otro anterior.
Pero, a la vez, vivimos momentos extraordinarios. En parte, porque por primera vez nos rodean inteligencias que parecen rivalizar con la nuestra. Aunque no es eso lo que los hace tan extraordinarios. Si lo son es, sobre todo, porque este presente, como cualquier otro presente, es siempre único y fugaz. No hay oportunidad más real que el ahora. Pensar así puede dar vértigo, es humano. ¿Quién no duda antes de saltar al vacío? Pero también es humano sobreponernos y tomar las riendas de nuestras vidas; actuar con agencia, incluso sabiendo que vivir es inevitablemente incierto. De hecho, hay pocas cosas más humanas que buscar nuestro camino entre tanto ruido.
Para ello, eso sí, es útil distinguir el optimismo de la esperanza. Comprender que no necesitamos saber que algo saldrá bien, sino tener la certeza de que tiene sentido, salga como salga. Porque no podemos vivir a una distancia de seguridad de la vida. No al menos sin convertirnos en lápidas vivientes. A veces confundimos “seguir vivos” con “sentirnos vivos”; cuando lo primero es biología —que el corazón lata y los pulmones se inflen— y lo segundo tiene que ver con que no se nos oxide el alma. Y para eso no conozco mejor receta que la de querer ser eternos aprendices.
Aunque, ahora que lo pienso, empecé hablando de no mirarnos el ombligo y aquí estamos: dándole vueltas a nuestras dudas, nuestro camino y nuestra vida. No se me escapa la ironía. Pero creo que es coherente. Creo que aquí es justo donde se cierra el círculo, porque todas éstas son preguntas universales. Son parte esencial de algo que nos une a todos: esa pequeña cosa en común llamada humanidad en la que todos aprendemos de todos. No podemos construir ninguna de las respuestas a esas preguntas en soledad, por muy tecnológica que sea. No hay pasado, presente, ni futuro sin el resto.
Y es que, al final, todo se resume en las palabras del poeta: «Ama, ama, ama y ensancha el alma»
¡Muy feliz verano a todos!
🎙️ Episodio de la semana: #275 Amoris Laetitia: la conexión humana
Dedicamos el último capítulo de la temporada a hablar de una de las últimas fronteras humanas frente a las IAs: el amor. Y de paso:
🐴 Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis
🪴 El jardinero y el carpintero de la vida
⚖️ La conciencia frente a la norma
✨ Los mitos del amor romántico
➕ Y mucho más
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🎥 Ya está disponible la grabación del encuentro de la comunidad de kaizen de junio en el que hablamos de: 📚Torcuato Luca de Tena - Los renglones torcidos de Dios, 🎬 Woody Allen - The Purple Rose of Cairo (1985, «La rosa púrpura de El Cairo») y 🍈 sobre si se puede separar el autor de la obra. Puedes apuntarte aquí.
☀️ Un verano más nos vamos de vacaciones con algunos “deberes” (para nada obligatorios), en forma de sugerencias de lecturas, películas y música. Tomároslo como un menú del que elegir lo que más os llame la atención.
🧑🚀 Universo 42: Cañas de verano y charla: «Y el sapiens cantó mamá» con Almudena Martín Castro
¿Y si el lenguaje no empezó con palabras, sino con melodías? La física, divulgadora y amiga de Universo 42, Almudena Martín Castro, nos lleva del balbuceo de un bebé al canto gregoriano para rastrear el origen común de música y lenguaje. Una charla para pensar mejor sobre lo que nos hace humanos y para celebrar el comienzo del verano.
📍En Beer Station, Cuesta de Sto. Domingo, 22, Centro, 28013 Madrid.
📅 El jueves, 9 de julio de 2026, de 18:00 a 20:00.
Reserva tu plaza aquí.


