#054 🌱 El kaizen de Séneca
Pepe García (El Estoico), tiranía y manipulación de masas, el experimento de Tim Ferriss y mucho más
Pepe García, más conocido como El Estoico, lleva años sumergiéndose en las profundidades del estoicismo para después divulgar sus enseñanzas. Lo hace a través de su podcast y de sus libros: Siempre en pie y Manual para la serenidad.
Le hemos invitado a esta segunda edición del año para que nos cuente cómo veían los estoicos la mejora interior continua y, por el camino, que responda a algunas preguntas como: ¿por qué abandonamos los propósitos cada año?, ¿de qué se compone una buena vida? o ¿cómo podemos practicar las ideas de Séneca para crecer cada día?
Te dejamos en muy buenas manos.
En los últimos años estamos presenciando un resurgir de la filosofía clásica, especialmente de la occidental. Si bien desde los años 60 echábamos mano de la sabiduría oriental —budismo, taoísmo, advaita vedanta—, desde hace aproximadamente una década hay una filosofía helenística que ha sobresalido por encima del resto: el estoicismo.
Somos muchos los divulgadores que nos hemos identificado con los principios de esta filosofía y la hemos convertido en nuestro estilo de vida. En mi caso, debido al síndrome del impostor que me acompaña desde la cuna, trato de ser lo más riguroso posible con las ideas de Séneca, Epicteto y Marco Aurelio, acudiendo siempre a las fuentes primarias y citándolas siempre que sea posible. Pero hay que tener cuidado, ser prudentes y prestar atención a la fuente de la que bebemos, porque no todo el mundo se preocupa por poner el mismo cariño. No es raro encontrar interpretaciones superficiales que desvirtúan el mensaje original. De hecho, abundan los gurús que afirman ser expertos en estoicismo mientras cometen errores históricos básicos.
Fiel a mi estilo, en la newsletter que tengo el honor de escribir hoy (¡gracias, Sergio y Jaime!), hablaré de cómo entendía el estoico Séneca la mejora interior continua y qué prácticas concretas sugería a su amigo Lucilio para irse mejor a la cama cada día. Para ello, me valdré de sus ideas en las siempre inspiradoras Cartas a Lucilio (CL, en las referencias) y de su tratado Sobre la brevedad de la vida. Espero que te ayuden.
El abandono de los propósitos de cada año
Escribo estas líneas el 7 de enero de 2026. Son fechas de propósitos, nuevos hábitos y una voluntad que, este año sí, parece de hierro. Sin embargo, si has vivido lo suficiente ya sabrás que estas buenas intenciones no duran mucho tiempo. Algunas estadísticas, desconozco si inventadas, dicen que la mayoría de las personas ya ha abandonado el 70% de sus objetivos antes de que termine enero. Si reviso mis eneros, me cuadran las cifras.
En este sentido, la primera idea que nos lanza Séneca es que «hay más trabajo en mantener tus propósitos que en proponerte buenas acciones» (CL 16.1).
Proponerse objetivos es muy fácil. No requiere mucho esfuerzo. Mantener esos propósitos en el tiempo, ya es otro cantar. Aprender un idioma, tocar un instrumento, leer 140 libros al año, perder peso, ganar músculo. No parece que dé tiempo a todo. Especialmente, si tienes hijos y un trabajo demandante, estas grandes metas pueden ser contraproducentes. De hecho, pueden generar más estrés que progreso real. Hay que centrar el tiro.
Al gurú Tony Robbins se le atribuye aquello de que «solemos sobreestimar lo que podemos conseguir en un año, e infravalorar lo que podemos lograr en una década». Desde la experiencia personal, no puedo estar más de acuerdo. En enero, soy experto en sobreestimar lo que puedo lograr cada año. Pero si hace 6 años me hubieran dicho hasta dónde llegaría mi proyecto El Estoico y cuánto habría progresado en mi gestión de las preocupaciones (entre muchas otras mejoras de mi carácter), jamás lo habría creído posible.
Dos principios para cambiar el enfoque
Son dos los principios que he tratado de tener presentes a lo largo de este tiempo. Por supuesto, ambos de Séneca.
El primero dice que «no está en ninguna parte quien está en todas partes» (CL 2.2). Queremos hacer más de lo que realmente podemos. Nuestras fuerzas y nuestro tiempo, no son infinitos. Por suerte, durante estos años he recibido muchísimas propuestas atractivas. Mi tiempo es limitado y, si quería que mi proyecto triunfase y dedicarme a él a tiempo completo, tenía que priorizarlo y decir «no» a casi todo. Siempre que he obviado esta regla, me he estresado y he fracasado.
Este principio también se extiende a mis inclinaciones personales. Aprender francés, piano y correr un triatlón han tenido que pasar a un segundo plano. Al tercero, después de tener dos hijos. Con el mismísimo Sergio San Juan creé un podcast, que disfrutaba cada semana, al que llamamos Un libro con café. Tuve que dejarlo al cabo de varios meses porque no me daba la vida. ¡Lo siento de nuevo, Sergio!
Como Ulises, debemos taparnos los oídos ante los cantos de sirenas, para poder llegar a Ítaca. Debemos centrarnos en muy poco, para poder hacerlo muy bien y disfrutarlo profundamente. Como Séneca culmina, esta vez en su maravilloso tratado Sobre la brevedad de la vida: «Cuanto más disipado está el espíritu, menos capaz es de cosas grandes».
El segundo principio, en el que me extenderé más, reza que cada día es una vida en miniatura. Séneca lo expone, nuevamente, en el tratado que acabo de mencionar, cuando dice: «El que ordena su tiempo para su propio beneficio y regula todos sus días como una pequeña vida, no desea ni teme el mañana».
Varios siglos más tarde, Schopenhauer en su obra Parerga y Paralipómena representa una idea sospechosamente similar a la del estoico cordobés: «Cada día es una pequeña vida: cada despertar y levantarse es un pequeño nacimiento, cada fresca mañana es una pequeña juventud, cada ir a descansar y dormir es una pequeña muerte».
Si le preguntasen a cualquiera si quiere vivir una buena vida, respondería afirmativamente. Hasta hoy, no he encontrado a nadie que prefiera una vida miserable.
Entonces, para mí, la pregunta clave es: «¿De qué se compone una buena vida?»
Séneca y Schopenhauer responderían: «De buenos días».
La conclusión necesaria sería: «Si queremos tener una buena vida, debemos centrarnos en tener buenos días».
Cómo crecer interiormente cada día
¿Cómo tener buenos días? La respuesta es muy personal. Pero si queremos mejorar y crecer interiormente cada día, debemos establecer esa intención para la jornada. Como dijo, creo, Charlie Munger en una idea similar, debemos irnos a la cama cada día más listos de lo que nos levantamos.
Para lograrlo, prestemos atención a estas palabras de Séneca a su amigo Lucilio: «Una vez que hayas recorrido muchos pasajes, entresaca uno para digerirlo ese día [...] De las muchas cosas que he leído, me quedo con alguna» (CL 2.4).
Séneca no se refiere, como creo que sí lo hace Charlie Munger, a ser más listos en un sentido puramente intelectual, sino a interiorizar algo que nos ayude a vivir mejor. Un principio que nos sirva de guía para aprender a afrontar los reveses de la vida, a gestionar la rumiación mental o a prestar más atención a nuestras disposiciones interiores.
La manera en la que llevo yo esta idea a la práctica es la siguiente:
1) Escoge un objetivo interior en el que quieras centrarte este mes. Serenidad, atención, aceptación, disciplina, autogobierno, compasión. Lo que sea más importante para ti en este momento.
2) Busca las mejores fuentes que existan al respecto. Investiga en Google, pregunta a la IA, hazlo como quieras, pero intenta encontrar quién ha hablado mejor que nadie de ello en la historia.
3) Cada mañana, aparta 10-15 minutos para leer y reflexionar. Piensa cómo vas a llevarlo a la práctica ese día concreto. No tengas prisa, tómate tu tiempo. Si no ha resonado nada contigo, lee unos minutos más hasta que algo lo haga. Escoge el aforismo o idea concreta que te haya hablado a ti personalmente, escríbelo en un papel y llévalo contigo el resto del día.
4) A lo largo del día, practícalo tantas veces como te sea posible. Cuando esperes en algún lugar, en vez de mirar el móvil, relee la idea o piensa sobre ella. ¿Por qué ha resonado contigo? ¿Qué piensas sobre ella? No tiene que ser nada intelectualmente elaborado. Sólo piensa cómo podría ayudarte a vivir, de alguna manera, mejor.
5) Por la noche, reflexiona sobre tu práctica. Antes de irte a dormir, o antes de cenar, encuentra un espacio de solitud donde puedas volver a leer el extracto que te ha gustado. ¿Has actuado conforme a esa idea, si te era posible hacerlo? ¿En qué te ha ayudado? ¿Has podido ayudar a alguien más con ella?
6) Repite cada día la misma rutina. Por la mañana, lee un extracto y deja que te acompañe durante la jornada. Practica para que permee en ti. Reflexiona por la noche sobre ello, y sigue profundizando.
«Hay que ser constante y acrecentar esa robustez con la continua aplicación, hasta que se convierta en una actitud buena lo que es buena intención», dice Séneca en su carta 16.1. Hay que aplicarse continuamente para que nuestras buenas intenciones acaben convirtiéndose en buenas actitudes. Si es cierto que «el arte de vivir se debe aprender durante toda la vida», yo no conozco otra manera mejor de aprenderlo.
Me extendería mucho más, pero siendo coherente con la idea de que el tiempo es limitado,, debo dejarlo aquí. Si quieres saber más sobre mí o mi trabajo con el estoicismo, echa un vistazo a mi página web elestoico.com y allí podrás hacerlo.
Gracias por tu tiempo. Espero que haya merecido la pena porque, tanto tú como yo, estamos más cerca de nuestra muerte (¡Memento Mori!).
Un gran abrazo.
Pepe.
🎙️ Episodio de la semana: #255 El lado oscuro (II): tiranía y manipulación de masas
Esta semana, volvemos al lado oscuro para entender cómo se fabrica una masa dispuesta a todo.
Por el camino:
🧠 La banalidad del mal
📺 La ingeniería del consentimiento
🔇 Los cinco filtros de Chomsky
💊 ¿Orwell o Huxley?, ¿prohibir o distraer?
💭 Y mucho más
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📅 El primer encuentro kaizen de 2026 será el 28 de enero (próximo miércoles), de 18:30 a 20:00. Y hablaremos de: 📚 Etel Adnan - Shifting Silence (en castellano: «Desplazar el silencio»), 🎬 Christopher Nolan - Tenet (2020) y debatiremos sobre el🍈 melón: ¿cómo recuperar la ilusión colectiva por el futuro? Puedes apuntarte desde aquí.
📚 ¿Qué habéis leído durante el parón del podcast y las vacaciones navideñas? Descubre las recomendaciones de otros miembros y comparte las tuyas desde este post.
📌 Consulta todos los encuentros de primera mitad de 2026 desde el calendario oficial.
🎬 Pepe nos recomienda: The Tim Ferriss Experiment
No puedo dejar de recomendar los episodios de Tim Ferriss Experiment. Conocí la figura de Tim Ferriss gracias a esta serie de vídeos. Unos años más tarde, conocí el estoicismo precisamente de la mano de Tim Ferriss. Le estaré siempre agradecido.
En esta serie de episodios, que ahora están gratis en YouTube y en su página web, Ferris escoge a los mejores del mundo en un determinado campo. Poker, surf, tiro, parkour, natación, jiu jitsu brasileño, y mucho más. En una semana de intenso entrenamiento con estos especialistas, se esfuerza por aprender los básicos de la mejor manera posible. Tras una semana, hay una prueba en la que muestra lo aprendido. Es fascinante.
Si eres una persona curiosa, y entiendo que así es si estás dentro de la newsletter de Jaime y Sergio, te gustará. También creo que acabo de fastidiarte el año, y todo lo que he dicho en el artículo. Cuando los veas, te dará un fuerte chute de motivación para aprenderlo todo. Pero…¡así es la vida!
Que los disfrutes.




Episodio de podcast brutal y aportaciones de Pepe, como siempre, en la diana.